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Los 7 desperdicios

Nos hizo esperar más de media hora y al final, la vieja secretaria nos hizo pasar al despacho del gerente. En ese momento le sonó el teléfono y don Fernando no dudó en cogerlo. Mientras, esperamos de pie a que terminara. Los papeles cubrían su mesa alumbrada por una lámpara de pie. La luz natural de dos pequeñas ventanas que daban a un patio interior, era tan pobre que apenas se veía nada en el resto de la habitación. Cuando colgó el teléfono, nos estrechó la mano amistosamente sin apenas levantarse.

–  Hace tiempo que le doy vueltas al asunto y al final me he decidido – nos dijo por fin. – Quiero que, una vez vean la empresa, me digan qué pueden hacer. Llevo toda la vida metido aquí dentro y antes que yo, mi padre y antes mi abuelo. No hay secretos para mí, sé cómo funciona todo y por eso nunca me ha hecho falta a nadie.

–  ¿Y ahora? – le pregunté.

–  Ahora ya me dirán ustedes

–  No entiendo. Si usted lo sabe todo, ¿para qué me necesita?

–  No suelen responderme así mis subordinados y eso me gusta. Me han hablado de la gestión Lean y me gustaría aplicarla en mi empresa. Vean lo que puede hacer y luego hablamos.

La empresa suele ser el reflejo del gerente. Nosotros mismos bajamos a la fábrica y solo con una mirada, tuvimos bastante.

  1. Sobreproducción: Los almacenes estaban hasta arriba de material.
  2. Tiempos de espera: Había operarios hablando unos con otros con unos papeles en la mano, esperando órdenes del encargado.
  3. Transportes: El operario que manejaba el torito parecía estar en una carrera llevando material arriba y abajo.
  4. Gestión de inventario: En el almacén, un empleado intentaba encontrar un material, que el ordenador le decía que había pero no lo encontraba.
  5. Movimientos: En general, los operarios se desplazaban, no sabía bien a dónde, pero parecía que nadie estaba en su puesto de trabajo.
  6. Defectos de calidad: Encontramos en un rincón un montón de material de desperdicio que, según nos dijeron, era material mal procesado y una vez al día tiraban al contenedor sin control ninguno.
  7. Plazos de entrega: Al final encontramos al encargado y, entre cosas, le preguntamos si servían en plazo. Para nuestra sorpresa, nos dijo que, aunque tenían mucho material, había veces que no podían servir porque pedían otros modelos.

En unas semanas calculamos el coeficiente de desperdicio, que estaba a más del 95%. Le explicamos a don Fernando que tenía que reducir los siete desperdicios y que se olvidara de Lean.

Tardamos un año en reducirlo a la mitad y ahora la fábrica no parecía la misma. Don Fernando es un cliente habitual. En su empresa se aplica la gestión Lean y nadie lo molesta por teléfono. Se hacen reuniones periódicas y todos los problemas se tratan en grupos autónomos de trabajo.

Cuando se aplica la gestión Lean, es importante no perderse en técnicas innecesarias.

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